19/12/2007

Encrucijadas

La vida es una constante encrucijada. Mañana tengo una entrevista de trabajo en una gran ciudad, naturalmente voy con la esperanza de conseguir el puesto. Sin embargo puedo confesar aquí, que nadie me escucha, que realmente no quisiera trabajar allí, es más lo odio. La gran ciudad es el infierno de la creación humana, un lugar fascinante y exagerado, hecho para ser soportado y admirado, hecho para embriagar y ahogar. En un principio la ciudad nos compra con su magnificencia y su vistosidad, pero luego te atrapa bajo su peso y su férreo ritmo de vida. Siempre me han dado miedo los metros de estas ciudades. Cientos de personas pegadas entre sí, aspirando sus efluvios entremezclados, en silencio evitando mirarse a los ojos o simplemente saludarse. Es algo horrible. Cada día me da más miedo, porque sé que cuando llegue allí me dejará de aterrar, ese cuadro de silencio e ignorancia hacia los semejantes se volverá cotidiano, y entonces lo que me aterrará será que alguien me dirija la palabra o me mire a los ojos.
¿Quiero marcharme?, las decisiones más importantes de la vida no se toman meditadamente sino impulsivamente, porque sino nadie se equivocaría y todos seríamos felices. ¿ Qué quiero hacer?, ayer quería ser mayor y hoy quiero ser joven. ¿ Estaba equivocado antes o lo estoy ahora?, simplemente no estaba equivocado.
Yo sé que me gusta Asturies, y no me marcharía por todo el oro del mundo, pero me voy por sólo un sueldo. Me voy a una entrevista a fingir y demostrar que realmente quiero ese trabajo, cuando lo que realmente deseo es quedarme en mi tierra, tomar unes de sidra y rezar porque empiece a llover de una vez, que este otoño tan seco nun ye normal.
Posted by Trelles at 00:00:30 | Permanent Link | Comments (0) |
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