Amigos y conocidos.
Pego esta reflexión que estoy poniendo en boca de uno de los personajes del último relato que estoy escribiendo. Habla de la amistad hoy día, puede que diga algunas verdades o puede que se equivoque, yo no juzgo lo que dicen mis personajes, ese trabajo que lo haga el lector.
Perdí el contacto con los pocos amigos que me quedaban de la juventud. No valían un duro la verdad. En cuanto se echaban novia ya ni te cogían el teléfono, y si estabas en problemas en vez de ayudarte se dedicaban a criticarte entre ellos. La amistad hoy día no es nada recomendable, es superficial y vacía. No conduce a nada tener amigos, sólo sirve para ir de vinos, hacer negocios, y en ocasiones hablar de política o deportes sin demasiada convicción. No puedes compartir con ellos tu visión de la vida porque eres un bicho raro si haces alguna cosa considerada fuera de lo normal o si piensas que existen cosas más allá del fútbol, la hipoteca, las vacaciones y las compras.
Tienes que aguantarles quejándose de los hijos de los demás mientras una fiera gritona y maleducada les tira del pantalón. Oirles criticando al vecino por estar endeudado cuando ellos mismos no tienen para pagar la letra de su nuevo cochazo. Callarte cuando dicen que la pareja de fulanito lo tiene sometido y no lo deja salir cuando ni siquiera pueden ir a ningún lado sin el consentimiento de la suya propia.
Hoy día la amistad es pura falsedad, de hecho se considera descortés o insultante ser sincero con un amigo. Un consejo desde el corazón normalmente significa el fin de una amistad. La gente sólo quiere que les digan lo que les gustaría escuchar, sobrepasar esa línea, aún con la mejor de las voluntades, supone terminar o enfriar cualquier relación.
Por ello considero mucho más útil y productiva la figura del “conocido” que la del amigo, tiene todas las ventajas de la amistad pero ninguno de sus inconvenientes. Sinceramente opino que hoy en día los conocidos han ocupado el lugar del amigo, aunque muchos no se den cuenta, pero ya se la darán cuando atraviesen alguna adversidad y se encuentren solos, olvidados por esos conocidos y pretendidos amigos.
Perdí el contacto con los pocos amigos que me quedaban de la juventud. No valían un duro la verdad. En cuanto se echaban novia ya ni te cogían el teléfono, y si estabas en problemas en vez de ayudarte se dedicaban a criticarte entre ellos. La amistad hoy día no es nada recomendable, es superficial y vacía. No conduce a nada tener amigos, sólo sirve para ir de vinos, hacer negocios, y en ocasiones hablar de política o deportes sin demasiada convicción. No puedes compartir con ellos tu visión de la vida porque eres un bicho raro si haces alguna cosa considerada fuera de lo normal o si piensas que existen cosas más allá del fútbol, la hipoteca, las vacaciones y las compras.
Tienes que aguantarles quejándose de los hijos de los demás mientras una fiera gritona y maleducada les tira del pantalón. Oirles criticando al vecino por estar endeudado cuando ellos mismos no tienen para pagar la letra de su nuevo cochazo. Callarte cuando dicen que la pareja de fulanito lo tiene sometido y no lo deja salir cuando ni siquiera pueden ir a ningún lado sin el consentimiento de la suya propia.
Hoy día la amistad es pura falsedad, de hecho se considera descortés o insultante ser sincero con un amigo. Un consejo desde el corazón normalmente significa el fin de una amistad. La gente sólo quiere que les digan lo que les gustaría escuchar, sobrepasar esa línea, aún con la mejor de las voluntades, supone terminar o enfriar cualquier relación.
Por ello considero mucho más útil y productiva la figura del “conocido” que la del amigo, tiene todas las ventajas de la amistad pero ninguno de sus inconvenientes. Sinceramente opino que hoy en día los conocidos han ocupado el lugar del amigo, aunque muchos no se den cuenta, pero ya se la darán cuando atraviesen alguna adversidad y se encuentren solos, olvidados por esos conocidos y pretendidos amigos.

